domingo, 7 de septiembre de 2014

Restaurante La Madraza, Sevilla

Sábado noche, después de dar muchas vueltas buscando un lugar donde tomar unas tapas, llegamos a La Madraza (Peris Mencheta, 21).

Hacía muchos años que no volvía y como siempre, estaba repleto. Después de un rato de espera conseguimos una mesa y, oh sorpresa! aunque habíamos pedido una mesa para 5, solamente había dos sillas. Como la mesa estaba en el exterior y no había sillas disponibles, entro a preguntar a la camarera sobre el asunto. Respuesta: "Búscate la vida". Empezamos bien. Sacamos las sillas que necesitamos y nos sentamos a esperar.

Como ya he dicho, somos 5, pedimos 4 platos al centro:

Risotto tartufo
Pastela
Atún con salmorejo
Buey a la mostaza antigua

Mi opinión:

El risotto estaba absolutamente soso e insípido, así que con la prueba tuve suficiente.
La pastela, para mi gusto, estaba sobrada de canela que disfrazaba el resto de los ingredientes.
El atún seco y duro, menos mal que el salmorejo conseguía mejorarlo un poco.
El buey, con una salsa en la que no se encontraba la mostaza, podía ser cualquier cosa. De hecho, preguntamos a la camarera si se habían confundido sirviéndonos algo que no era lo que habíamos pedido. Un guiso de carne sin más gracia que esa.

Otro detalle al que yo doy importancia pero parece que ya no se lleva. Si pido un vino, ¿por qué lo traen servido? ¿No es más correcto que traigan la botella y te lo sirvan en mesa? Este comentario lo hago extensible a los bares de copas con servicio en mesa.

El servicio correcto con un punto de "colegueo".

El vino. Como es habitual últimamente y reconociendo mi desconocimiento sobre el tema y mi poca retentiva, no conocía ninguna de las opciones que ofrecen de tintos por copas (2 Rioja y 2 Ribera del Duero), opté por el Ribera Roble (incapaz de recordar el nombre). Aunque, como ya he dicho antes, me lo trajeron servido y no pude ver la botella, estaba bien de temperatura, lo que es de agradecer.

El pan, nada para recordar.

El precio: 8 cervezas, 2 copas de vino y los 4 platos 57 €

Resumen: mal. Con la fama que tiene (o tenía) este restaurante, esperaba mucho más. Ni la calidad, elaboración ni presentación de los platos hacen que recomiende este sitio.

Lo mejor: la compañía. Nos reímos mucho y al final, eso es lo que importa.

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