Lunes medio día, quedada de amigas. Para variar hoy, en lugar de ir al centro, soy yo la que me desplazo a El Porvenir y vamos a un restaurante al que hacía muchos años que no iba, El Espigón.
Siempre me ha gustado por el pescado que ofrecen, de gran calidad y buena elaboración. Personalmente me gustan las recetas de pescado en las que no queda encubierto el sabor del mismo, siempre que puedo opto por plancha u horno, aunque no hago ascos a un buen guiso como chocos con patatas o atún con tomate.
Llegamos al restaurante en cuestión y , para nuestra sorpresa, la barra está llena. Pasamos al comedor donde, al contrario, la mayoría de las mesas se encuentran vacías. Nos reciben amablemente y tras pedir una mesa para dos nos acomodan en una mesita justo al lado de la zona de apoyo. No me hubiese importado de estar el resto del comedor lleno pero no lo entendí puesto que estaba vacío. Como en otras ocasiones, el estar pasando un buen rato con mi amiga hace desaparecer el disgustillo.
En la mesa nos encontramos con una bandejita de aceitunas, con muy buena pinta (aunque yo no las tomo nunca por o que no puedo opinar sobre ellas), y unos pimientos asados. Estos sí los pruebo y estaban realmente buenos.
Para beber, botella de agua y una coca light, estamos a lunes y después hay que trabajar.
Como entrante pedimos un salpicón de gambas. Una bandejita bien presentada con una base de verduritas picadas y cinco gambas en línea.
En el plato principal coincidimos y pedimos lenguado a la plancha. No tenemos que esperar y tras terminar con el salpicón nos sirven los lenguados.
Para mi, el tamaño perfecto, unos 400 grs, lo que le da un grosor que permite mantener la carne jugosa en el interior. Una pena, se han pasado con la plancha y, aunque está rico y se aprecia la calidad del mismo, la carne está seca en su mayoría, solamente las partes más gruesas mantienen un poco el punto.
Como acompañamiento unas patatas sin gracia alguna, cosa que me vino bien para no tomarlas, (hay que hacer desaparecer los excesos del verano) y unas verduritas salteadas.
Tras dar cuenta del lenguado nos ofrecen un sorbete de limón y terminamos con postre. Mi amiga, más rigurosa que yo en su lucha contra los kilos de más, opta por piña natural, yo ataco unos piononos que, aunque no son de Santa Fe, están muy conseguidos.
El pan, sin ser nada del otro mundo, bastante bien.
Servicio bien, nos atendió un camarero amable con un punto simpático pero sin llegar a ser "gracioso".
Precio: 71,45 €
Entrantes (aceitunas y pimientos asados) y sorbetes, invitación de la casa
Cubiertos: 2,00 €/comensal
Me pareció excesivo el precio del salpicón, 14,00 €, por lo demás y quitando el detalle de que pasaron el pescado y un restaurante como este no debería cometer este fallo, recomiendo este restaurante a los amantes del pescado, quizá recordando advertir que por favor cuiden el punto del pescado.
Y como siempre, una mención al fantástico tiempo compartido con mi amiga mientras dimos cuenta del almuerzo y planeamos el siguiente encuentro gastronómico.
Opiniones sobre bares, restaurantes, productos de alimentación, vinos, establecimientos y todo lo relacionado con la gastronomía.
domingo, 21 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
Restaurante La Madraza, Sevilla
Sábado noche, después de dar muchas vueltas buscando un lugar donde tomar unas tapas, llegamos a La Madraza (Peris Mencheta, 21).
Hacía muchos años que no volvía y como siempre, estaba repleto. Después de un rato de espera conseguimos una mesa y, oh sorpresa! aunque habíamos pedido una mesa para 5, solamente había dos sillas. Como la mesa estaba en el exterior y no había sillas disponibles, entro a preguntar a la camarera sobre el asunto. Respuesta: "Búscate la vida". Empezamos bien. Sacamos las sillas que necesitamos y nos sentamos a esperar.
Como ya he dicho, somos 5, pedimos 4 platos al centro:
Risotto tartufo
Pastela
Atún con salmorejo
Buey a la mostaza antigua
Mi opinión:
El risotto estaba absolutamente soso e insípido, así que con la prueba tuve suficiente.
La pastela, para mi gusto, estaba sobrada de canela que disfrazaba el resto de los ingredientes.
El atún seco y duro, menos mal que el salmorejo conseguía mejorarlo un poco.
El buey, con una salsa en la que no se encontraba la mostaza, podía ser cualquier cosa. De hecho, preguntamos a la camarera si se habían confundido sirviéndonos algo que no era lo que habíamos pedido. Un guiso de carne sin más gracia que esa.
Otro detalle al que yo doy importancia pero parece que ya no se lleva. Si pido un vino, ¿por qué lo traen servido? ¿No es más correcto que traigan la botella y te lo sirvan en mesa? Este comentario lo hago extensible a los bares de copas con servicio en mesa.
El servicio correcto con un punto de "colegueo".
El vino. Como es habitual últimamente y reconociendo mi desconocimiento sobre el tema y mi poca retentiva, no conocía ninguna de las opciones que ofrecen de tintos por copas (2 Rioja y 2 Ribera del Duero), opté por el Ribera Roble (incapaz de recordar el nombre). Aunque, como ya he dicho antes, me lo trajeron servido y no pude ver la botella, estaba bien de temperatura, lo que es de agradecer.
El pan, nada para recordar.
El precio: 8 cervezas, 2 copas de vino y los 4 platos 57 €
Resumen: mal. Con la fama que tiene (o tenía) este restaurante, esperaba mucho más. Ni la calidad, elaboración ni presentación de los platos hacen que recomiende este sitio.
Lo mejor: la compañía. Nos reímos mucho y al final, eso es lo que importa.
Hacía muchos años que no volvía y como siempre, estaba repleto. Después de un rato de espera conseguimos una mesa y, oh sorpresa! aunque habíamos pedido una mesa para 5, solamente había dos sillas. Como la mesa estaba en el exterior y no había sillas disponibles, entro a preguntar a la camarera sobre el asunto. Respuesta: "Búscate la vida". Empezamos bien. Sacamos las sillas que necesitamos y nos sentamos a esperar.
Como ya he dicho, somos 5, pedimos 4 platos al centro:
Risotto tartufo
Pastela
Atún con salmorejo
Buey a la mostaza antigua
Mi opinión:
El risotto estaba absolutamente soso e insípido, así que con la prueba tuve suficiente.
La pastela, para mi gusto, estaba sobrada de canela que disfrazaba el resto de los ingredientes.
El atún seco y duro, menos mal que el salmorejo conseguía mejorarlo un poco.
El buey, con una salsa en la que no se encontraba la mostaza, podía ser cualquier cosa. De hecho, preguntamos a la camarera si se habían confundido sirviéndonos algo que no era lo que habíamos pedido. Un guiso de carne sin más gracia que esa.
Otro detalle al que yo doy importancia pero parece que ya no se lleva. Si pido un vino, ¿por qué lo traen servido? ¿No es más correcto que traigan la botella y te lo sirvan en mesa? Este comentario lo hago extensible a los bares de copas con servicio en mesa.
El servicio correcto con un punto de "colegueo".
El vino. Como es habitual últimamente y reconociendo mi desconocimiento sobre el tema y mi poca retentiva, no conocía ninguna de las opciones que ofrecen de tintos por copas (2 Rioja y 2 Ribera del Duero), opté por el Ribera Roble (incapaz de recordar el nombre). Aunque, como ya he dicho antes, me lo trajeron servido y no pude ver la botella, estaba bien de temperatura, lo que es de agradecer.
El pan, nada para recordar.
El precio: 8 cervezas, 2 copas de vino y los 4 platos 57 €
Resumen: mal. Con la fama que tiene (o tenía) este restaurante, esperaba mucho más. Ni la calidad, elaboración ni presentación de los platos hacen que recomiende este sitio.
Lo mejor: la compañía. Nos reímos mucho y al final, eso es lo que importa.
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Presentación
Me gusta comer, disfrutar descubriendo nuevos bares y restaurantes, visitando mercados y tiendas de alimentación y por supuesto cocinando y experimentando lo que veo en la calle.
Tengo muy mala memoria y muchas veces dejo de ir a bares o restaurantes en los que he tenido muy buenas experiencias porque los olvido. Tenemos una amplia oferta y desde aquí simplemente quiero dejar mi opinión sobre los sitios a los que vaya, las elaboraciones que pruebe, el servicio que reciba y cualquier cosa que quiera recordar.
Será mi opinión personal, por lo tanto, no tiene que coincidir con la de nadie.
Tengo muy mala memoria y muchas veces dejo de ir a bares o restaurantes en los que he tenido muy buenas experiencias porque los olvido. Tenemos una amplia oferta y desde aquí simplemente quiero dejar mi opinión sobre los sitios a los que vaya, las elaboraciones que pruebe, el servicio que reciba y cualquier cosa que quiera recordar.
Será mi opinión personal, por lo tanto, no tiene que coincidir con la de nadie.
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Sevilla
Ubicación:
Sevilla, Sevilla, España
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