domingo, 21 de septiembre de 2014

Restaurante El Espigón

Lunes medio día, quedada de amigas. Para variar hoy, en lugar de ir al centro, soy yo la que me desplazo a El Porvenir y vamos a un restaurante al que hacía muchos años que no iba, El Espigón.

Siempre me ha gustado por el pescado que ofrecen, de gran calidad y buena elaboración. Personalmente me gustan las recetas de pescado en las que no queda encubierto el sabor del mismo, siempre que puedo opto por plancha u horno, aunque no hago ascos a un buen guiso como chocos con patatas o atún con tomate.

Llegamos al restaurante en cuestión y , para nuestra sorpresa, la barra está llena. Pasamos al comedor donde, al contrario, la mayoría de las mesas se encuentran vacías. Nos reciben amablemente y tras pedir una mesa para dos nos acomodan en una mesita justo al lado de la zona de apoyo. No me hubiese importado de estar el resto del comedor lleno pero no lo entendí puesto que estaba vacío. Como en otras ocasiones, el estar pasando un buen rato con mi amiga hace desaparecer el disgustillo.

En la mesa nos encontramos con una bandejita de aceitunas, con muy buena pinta (aunque yo no las tomo nunca por o que no puedo opinar sobre ellas), y unos pimientos asados. Estos sí los pruebo y estaban realmente buenos.

Para beber, botella de agua y una coca light, estamos a lunes y después hay que trabajar.

Como entrante pedimos un salpicón de gambas. Una bandejita bien presentada con una base de verduritas picadas y cinco gambas en línea.

En el plato principal coincidimos y pedimos lenguado a la plancha. No tenemos que esperar y tras terminar con el salpicón nos sirven los lenguados.

Para mi, el tamaño perfecto, unos 400 grs, lo que le da un grosor que permite mantener la carne jugosa en el interior. Una pena, se han pasado con la plancha y, aunque está rico y se aprecia la calidad del mismo, la carne está seca en su mayoría, solamente las partes más gruesas mantienen un poco el punto.

Como acompañamiento unas patatas sin gracia alguna, cosa que me vino bien para no tomarlas, (hay que hacer desaparecer los excesos del verano) y unas verduritas salteadas.

Tras dar cuenta del lenguado nos ofrecen un sorbete de limón y terminamos con postre. Mi amiga, más rigurosa que yo en su lucha contra los kilos de más, opta por piña natural, yo ataco unos piononos que, aunque no son de Santa Fe, están muy conseguidos.

El pan, sin ser nada del otro mundo, bastante bien.

Servicio bien, nos atendió un camarero amable con un punto simpático pero sin llegar a ser "gracioso".

Precio: 71,45 €

Entrantes (aceitunas y pimientos asados) y sorbetes, invitación de la casa
Cubiertos: 2,00 €/comensal

Me pareció excesivo el precio del salpicón, 14,00 €, por lo demás y quitando el detalle de que pasaron el pescado y un restaurante como este no debería cometer este fallo, recomiendo este restaurante a los amantes del pescado, quizá recordando advertir que por favor cuiden el punto del pescado.

Y como siempre, una mención al fantástico tiempo compartido con mi amiga mientras dimos cuenta del almuerzo y planeamos el siguiente encuentro gastronómico.

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